Blanco nuclear


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La nueva camiseta del Madrid es más blanca que el curso pasado porque se han blanqueado los hombros y la espalda. Da muy bien en las fotos. Ha ocurrido también en el banquillo. Ningún madridista se sienta ahí desde Del Bosque y a la espera de los primeros tumultos los mayores y medianos del Bernabéu piensan íntimamente en una atmósfera clásica. No lo dirán. El pesimismo y el aburrimiento es casi oficial a pesar de contar por primera vez en mucho tiempo con un hombre “de la casa”. Aquel rollo de Molowny que nos contaban, todavía en la edad de la inocencia. Hay pocas señales de aquello. Ni siquiera termina de parecer cierto que Benítez es el que dicen. Sus fotos de los noventa muestran a un hombre joven y delgado con ropa danesa de Hummel. El siglo pasado, vamos. Por lo demás, sus hazañas en Valencia y Liverpool no provocan más que leves levantamientos de ceja en la Castellana, ajenas a una grada que solo creerá si hace que el equipo vuelva a saber ganar ligas.

Pero que Benítez esté en el Madrid sin ninguna perspectiva de éxito y con poco discurso es bueno (en el fondo) y le quita algo de presión sentimental al aficionado que mira con sentido la presencia natural de Valverde, Luis Enrique o Simeone. Todos sienten los colores cuando es algo que por lo visto ha dejado de contar. Un tipo de alivio que puede no servir para nada, seguramente. Se sabe que Rafa no está aquí por madridista, sino por turno y por manejar muy científicamente el tema.

Luego está Jesé, el delantero canterano que debería profundizar ese blancor de la nueva etapa, pero que también irradia pesimismo. Llegó a parecer casi titular. Ahora parece un delantero que no mete goles y que anda lejos del ejemplo Raúl. Como el Madrid ya no ficha nueves, todo está en que meta dos una tarde, lejos del Bernabeú a ser posible. Y creerán un poco. Son muchos goles o asistencias las que se le van a pedir. Está también el nuevo Ramos, que después de Casillas ha exigido ganar como un delantero o marcharse antes de ser capitán, por lo visto. La gente se la guarda y puede que todo esto le haga firmar una de sus mejores temporadas. La lista blanca nuclear se completa con Nacho, Lucas Vázquez y Arbeloa, gente llamada a trabajar bien en invierno con disciplina y orgullo.

QUE BENÍTEZ ESTÉ EN EL MADRID SIN NINGUNA PERSPECTIVA DE ÉXITO Y CON POCO DISCURSO ES BUENO (EN EL FONDO) Y LE QUITA ALGO DE PRESIÓN SENTIMENTAL A CIERTO AFICIONADO 

Tampoco pintan bien las prestaciones de Bale en ese ataque liberal (según expresión de José Sámano). Nadie se lo cree en el centro de las jugadas. Con ese corpachón le van a molestar tanto los defensas que da la impresión de que cualquier día se los quitará de encima a patadas (zurdas). Hasta que meta otros dos una tarde desde ahí, los no entendidos seguirán recordando cómo de imparable era Roberto Carlos cuando aparecía por aquel lado y el club seguirá pensándose si hacer a Paco Gento presidente de Honor. Hay un zurdo gigante en Gareth Bale que no encaja en el fútbol moderno, parece ser, pero la culpa seguirá siendo de Florentino y de los silbidos de la gente. Lo cierto es que las leyes de la física son inalterables. Si no deslumbra al Bernabéu este año tiene pinta de que volverá a la isla.

A la espera del infinito cierre del mercado, de Benítez se espera, eso sí, buen uso del fondo de armario y un poco de criterio ante el desorden que ha llegado a juntar en una temporada a Illarra, Khedira y Lucas en el medio como el que acumula trastos bajo llave.  Se ve que Ancelotti miraba y no veía nada el hombre. Todo un récord que con el fútbol balcánico de Kovacic puede quedar resuelto si como parece será decidido y hasta suicida cuando descansen Modric y Kroos, los nombres que dan sentido a este viejo Real Madrid de Cristiano Ronaldo. Dicen que el portugués vivirá más cerca del área, en plan catch all player, el jugador al que todos mirarán sin cariño esta tarde, el que confirmará a la afición del Sporting que están de vuelta en Primera.

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