Honor a la Juve


La verdad es que nunca sabremos cómo pensaba Lucas Vázquez anotar un gol que estaba escrito. En lo morros de Buffon se disponía a controlar con el pecho y levantar la cabeza como cuando está en banda. Aplicar el código de alumno aplicado al que nos tiene acostumbrados.  Viendo caer la pelota que le sirvió Cristiano ningún humano normal tenía tanto tiempo, el que menos Benatia. La emergencia exigía intervención urgente. Honor a Benatia por tratar de sacar quirúrgicamene, disimuladamente, el balón de la condena, consciente del riesgo, el balón más doloroso posible después de una exhibición que corona a la Juve como gigante, el equipo que junto al Madrid puso fin al factor campo en la Copa de Europa.

Esta eliminatoria lo cambia todo. La Juventus vivió tan cerca del cuarto gol, es decir, de la leyenda, que no se explica su repliegue en el último tramo, puesto que un 1-4 valía, de hecho lo hacía todo más lógico. Todo el mundo, incluida Italia, sabe que pasar por el Bernabéu sin encajar al menos uno es misión casi imposible. Al Madrid hay que rematarlo, no vale con tenerlo de rodillas. Sin querer ponerlo todo perdido, es como cuando acaban con Hitler en “Malditos bastardos”. No vale con una bala, eso está en el espíritu del verdugo y el día que caiga el Madrid será porque no le dejen margen, ni uno ni tres minutos.

Honor al calcio, que después de dos noches de gloria, asoma orgullo y fuerza en la era de Cristiano y de un Messi extraviado desde hace demasiado tiempo en la gran fiesta del fútbol. Solo había un final mejor posible, según el cual, y en honor a la grandeza de la eliminatoria, el Madrid hubiese decidido (en cónclave) fallar el penalti y ofrecer un duelo final de caballeros de media hora más. Tiempo hubo para discutirlo en mitad de la bronca. Y decirle a Buffon: “Seguimos, que así no queremos ganar”.  Otro día hablamos del tiro de gracia, del tobillo firme de Cristiano, de los cinco minutos que tuvo o soportó para fijar la pelota que tumba de nuevo a la Juve, sin mayor tensión ambiental posible, sabiendo que la prórroga no estaba escrita. Porque entonces caía el Madrid.

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FOTO: Sonia Canada, Getty.

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