Luka Modric: balón de hielo


Con la misma soltura y casi la misma precisión con la que amaga Luka Modric a sus marcadores en la zona más difícil del campo se disponía este pequeño genio croata a zafarse de la historia en el momento más difícil de todos.  Fue un presagio ver su triste mirada al compartir su incredulidad con un árbitro cuando salía del descanso. La misma expresión con la que obtuvo el balón de oro y lo sostuvo congelado en la gloria de los Mundiales como el mejor 10 de Rusia 2018, el armador de juego que todos quieren, el incombustible fenómeno de sangre fría que sale de todas las emboscadas y es capaz de llevar a un país de 4 millones ante los ojos de Macron y Putin. Haciéndolo todo bien, caía Croacia al descanso. Luchando frente a los propios límites de la naturaleza, apuraba una segunda parte imposible, ante las piernas de Pogba y Mbappé. Estaba reservada para la Francia la segunda Copa del Mundo.

Gloria a Mbappé y gloria a la tristeza y al fútbol de Luka Modric.


FOTO: Getty.

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