Matar a la Copa de Europa


Foto: Getty

Ganar por tercera vez consecutiva en Múnich (repetimos, en Múnich) haciendo un partido flojo es ya el colmo. Este Madrid de Cristiano y Marcelo está matando la Copa de Europa. A cada salida dura, una victoria y casi una goleada hasta en los días en que la historia más quiere parecerse a sí misma. Cualquier versión parecida al mejor Madrid reciente habría liquidado anoche otra semifinal ante el Bayern (repetimos, el Bayern), cuando lo tradicional y lo bonito era sufrir cada minuto en Alemania. Estaba todo dispuesto para encajar goles en la segunda parte pero la lesión de Carvajal le sirvió a Zidane para recordar qué piensa sobre el fútbol: meto a un “nueve”, me da igual Ribèry  y nos vamos a por el gol de Cristiano. Nada sirvió, porque de Benzema en este momento solo queda su porte (si comparamos su media hora con la del venerable Ribèry la cosa se pone dura) y las líneas imaginarias que conectan la defensa con Marco Asensio desaparecieron casi por pereza. Pero ni Müller ni Lewandowski ni James podían marcar anoche ante un Madrid dormido y encerrado y predestinado, como para rubricar un tristísimo partido de Copa de Europa ante la jerarquía asumida de los blancos.

Cuando llegue el barbecho, se recordarán estos paseos de rosas: PSG, Juve y Bayern, coser y cantar ante la incredulidad de los unos enemigos cuyo susurro ahora en redes y ruedas de prensa es relativizar la dificultad de todo esto y hasta señalar que el Bayern, como todos sabemos, es un equipo “en declive”. Veremos un gran partido de vuelta, otra prórroga y otro final de infarto para poder afirmar que quien está en declive es el Madrid, que gana por inercia y suerte en las capitales de los campeones, no por intimidación.

Que esté a un paso de ajustar cuentas con el Liverpool sin haber contado apenas con dos delanteros llamados Bale y Benzema es también el colmo. El Madrid tiene entrenador, es el no va más. Un hombre que se va corrigiendo después de una temporada mala afrontada con un punto de complaciencia casi imperdonable. Pero ahí está Zidane deshaciendo los rotos de la liga y la copa soltando minutos de peso en Europa a Lucas, Kovacic, Nacho o Asensio sin pestañear. Se deja por el camino a alguno, pero llegar a Ucrania siempre cuesta.

 

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