Messi en el espacio-tiempo


Las ondas gravitacionales que produce el juego de Messi, confirmadas mucho antes que las del universo, sacudieron de nuevo el planeta fútbol en territorio inglés. El poder del 10 se siente, capaz de ensanchar o comprimir el espacio según lo pida la jugada, aunque no quieras mirar o creas que no está. Pero todo eso es viejo. Si algo ha hecho bien el Barcelona y Luis Enrique es añadir el contragolpe fulminante como arma legítima y destructiva en el catálogo natural del fútbol. Los atletas de la MSN recorrieron el Emirates con zancadas de alta escuela, precisión y ángulos exactos hasta la ubicación final del argentino invisible delante de un incrédulo Peter Cech. Pura emoción, una oda al contraataque parecida a la que hace dos temporadas compuso el Madrid en Múnich. No se ha escuchado a esta hora ninguna queja por parte del Consejo Supremo del Fútbol. Si está Messi está bien hecho. Y esa es una verdad universal.

 

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