Molto corto

Molto corto


Lo escribió hace unos días Jabois. Llegan cansados los jugadores a estos partidos porque empiezan a remontar el lunes y cuando rueda el balón están exhaustos de tanta épica y miedo escénico. Este cartel de octubre de 1986 ya recoge todo eso, la responsabilidad heredada de las remontadas para el Madrid de este siglo, que lleva 13 años sin levantar una eliminatoria en casa, incluso cuando solo se trata de un segundo asalto de un gol como hoy. Se ve fiebre, garra, ruido y caos. Y un poco de fútbol. Lo más alucinante de la foto de Santillana y los demás es ver correr a la mitades de Valdano y de Gordillo en dirección opuesta, al fondo de la imagen. Se van a por alguien, a por sus colegas de defensa seguramente. Estas cosas no se ven ya tanto, por no hablar de las medias bajadas.

Trece años, un dato jodido. Trece años de vueltas de noventa minuti molto cortos. Sería una pena no citarse con Messi en Berlín,  ahora que lleva tupé y el brazo tatuado. Pronto llegará al entrenamiento en Harley. Messi se cabreó a tiempo y es posible que se tatúe el otro brazo entero muy pronto. Un 2015 en números romanos que le cubra del hombro a la muñeca, o algo. El mundo y él saben que solo el Madrid puede impedir ese tatoo. Visto así lo de hoy sí es una remontada porque son dos: uno a la Juve y otro al Barça.

MESSI SE CABREÓ A TIEMPO Y ES POSIBLE QUE SE TATÚE EL OTRO BRAZO MUY PRONTO. EL MUNDO Y ÉL SABEN QUE SOLO EL MADRID PUEDE IMPEDIR ESE TATOO

Como el Madrid ya no puede defender bien (la gente ha olvidado los cuatro goles del Schalke), parece que el guión más optimista y dramático situaría a Buffon y Casillas ante la tanda de penaltis tras un interminable 2-1. Da la impresión de que solo Casillas resistiría la apuesta. Los lanzamientos de Cristiano, Ramos y Bale se prevén catastróficos. Tendría gracia que el portero metiera al Madrid en la final desde la única virtud que parece quedarle, según los que saben. Un último servicio del portero milagros que desde Lisboa o antes anda sin poderes y sin reflejos.

Ese guión de los penaltis solo le puede gustar a la Juve, aparentemente, pero para este Madrid sería un triunfo encajar solo uno esta noche. Si lo acompaña de 10 minutos de golpes al modo Messi minuto 77  o al modo viejo Bernabéu tampoco necesita mucho más. Un poco de Cristiano, del que nadie espera nada pero le hizo tres al Sevilla y perdimos la cuenta. La grada salvaje se despertaría sola y empezaríamos a ver a casi todos guapos y a Luka Modric dejándose crecer la melena para la final. Un partido de época que no corresponde a la Juve.

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