Nadie sabe nada


El ruido que ha rodeado a Madrid y Barça nos impide escuchar que los dos equipos llegan con casi todo al clásico. Por primera vez en meses, el Madrid podrá contar con el centro del campo más creativo de su última década y en buena parte responsable de aquel lejano otoño. Por primera vez en meses, el Barça se siente superior al Madrid y su delantera carbura mejor. Separados por un punto y muy igualados en el resto de indicadores, el clásico podrá decepcionar, pero su previa sigue sin admitir rival en Europa. Nadie, aficionados, críticos o entrenadores, sabe por qué las dinámicas de los dos equipos pueden cambiar tan rápido, y da la sensación de que todos los implicados están viviendo la temporada más cardíaca y cínica de sus vidas, pasando del elogio al apocalipsis y viceversa en tiempo récord. Nadie, ni siquiera el mejor Messi de los últimos tiempos, tiene la más remota idea de lo que puede suceder en los primeros minutos.

Ni el más crítico ni el más enemigo pueden descartar al Madrid. La vuelta de Modric y su mezlca con Kroos e Isco suena a precisión y buen juego en la zona caliente del partido, donde muchas veces el Madrid naufragó ante la mejor versión del Barça. Con ser eso bastante, y siempre tomando con cautela el fuelle físico del croata, se supone que no es todo lo que tiene el Madrid. Del mismo modo que el Barça no cambiará hasta que salgan definitivamente de allí Xavi e Iniesta, se supone que al Madrid le queda algo de aquel equipo de atletas que te matan a la contra. Debemos suponer que Luis Enrique no lo olvida y que Isco recibirá algunas instrucciones: pausas, las justas, que las espaldas de Piqué y Mathieu serán largas. Con Modric el Madrid gana un pase dañino que no termina de distinguir a Isco. Es un pase más fuerte y mejor trazado, particularmente si el rubio golpea con el exterior, pero Cristiano y Bale no esperarán a nadie y querrán que el primero que pueda les busque. La conclusión es que este Madrid puede jugar dos partidos en uno y en el Camp Nou necesitará las dos versiones.

El primer Ancelotti que llegó a Barcelona fue italiano, dudó y acabó regalando 45 minutos con Sergio Ramos de medio centro. Un error del que tomó nota, pero no llega en las mejores condiciones. Por muchos méritos que se le quieran atribuir en la reconstrucción de un eje desmantelado se le ve con poco margen. Sus últimas victorias ante el Barça se produjeron con un 4-4-2 ante bajas de la BBC (Copa y Liga), pero sin James y un banquillo desconectado las opciones se reducen.  Es evidente que no espera mucho de Illarra, Lucas o Jesé. Más allá del domingo, una temporada de 14 jugadores es muy larga. Con todo, la gran duda responde al poco nivel del Madrid es los partidos más exigentes de la Liga. Salió derrotado de Anoeta, Mestalla y San Mamés,  se llevó una zurra histórica en el Calderón y no lo pasó bien ante Sevilla y Villarreal. Una buena noticia para la Liga pero un mal presagio para un equipo que da síntomas de fatiga y que lleva dos meses sin completar un partido propio del nivel esperado.

DA LA SENSACIÓN DE QUE TODOS LOS IMPLICADOS ESTÁN VIVIENDO LA TEMPORADA MÁS CARDÍACA Y CÍNICA DE SUS VIDAS 

Ni el más crítico ni el más enemigo podía imaginar que el Barça llegaría a marzo en estas condiciones, líder y con Messi en el trono de la Liga. La asombrosa recuperación del 10 en 2015 ha arrastrado al equipo, y aunque desde hace años no cabe duda, es evidente que nadie sabe nada del Barcelona salvo que Messi vive cerca de su mejor versión. Y con eso basta. Todo el flow pasa por la pulga, y ya pueden agotarse las piernas de Iniesta o los regates de Neymar, que si el argentino está encendido el Barça  tumba a cualquiera. La presencia final de Suárez como el goleador que es ha terminado de ajustar un ataque que vivió su mejor rato en Manchester. El Barça aspira a embellecer la primavera con ese juego rápido y nervioso que sólo sale de Messi y cree que el clásico es el día D.

El ambiente juega a su favor pero la inestabilidad del curso no se puede olvidar. Ha encajado pocos goles pero se ha quedado seco con cierta frecuencia. Incluso hace unas semanas en el propio Camp Nou (0-1 ante el Málaga). Queda por ver, por tanto, si la recuperación es real ahora que llega el fuego más intenso.  A la espera de ver  si Busquets participa, la posición que vaya buscando Messi entre la banda y el centro determinará el daño de cada ataque. El Barça no podrá especular en su salida, pero conoce los riesgos a los que se expone y puede buscar un choque más cerebral. Así se quitó la mosca del Atlético y así puede asaltar al Madrid.

Pero nadie lo sabe.

 

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