Un aliado para Ramos

Un aliado para Ramos


El Madrid empieza a quedarse sin respuestas como cuando nos caían ecuaciones por encima de nuestras posibilidades. Solo Sergio Ramos posee la calculadora de precisión para esos casos, pero el día que la olvide en casa el Madrid se quedará en blanco, valga la redundancia. Desde el susto de colocación de Keylor en el Pizjuán, no hay equipo que le mire con cuidado y no le haga daño, a excepción del Eibar, desde cuyo estadio se nos anunció que el 4-4-2 es la verdad.

La visita del Betis mostró que aquí también se puede hablar de fake news. James e Isco son la llave del juego, Morata pide a gritos ser el nueve y todo eso. Los tres acabaron en el banquillo cuando su fútbol decrecía en la misma proporción que la verdad aumentaba, hasta el punto de que el equipo sevillano, con un jugador menos, encerró a todo el Madrid en su área espiritual. La gente miraba y solo veía y solo recordada a Sergio Ramos, que no pudo impedir un cabezazo destinado al empate. Por qué detuvo Navas esa pelota nadie lo sabe.

Nunca vimos un líder de esta forma, tumbado momentáneamente por Las Palmas, el Villarreal, el Valencia, el Deportivo, el Nápoles o el Betis. A los críticos del fútbol moderno, por cierto, no se les oye quejarse de esto. O es un espejismo o cada vez hay más equipos buenos, bien ordenados, con jugadores rápidos e incluso técnicos, que discuten el partido a los grandes aunque lleven botas horteras (ay, Wimbledon) y no regateen (otra posverdad).  El fútbol ha cambiado, sí, pero se supone que no son el Madrí, esa cosa musculosa y autoritaria y regular en la que se nos educó.

PARECE LLEGADO EL TURNO DE ASENSIO Y KOVACIC. ALGO QUE SE PAREZCA A MARCELO PERO POR TODO EL FRENTE

De ahí viene todo el ruido, el nerviosismo y la caricatura de la grada de Chamartín como egoísta y señorita. La única verdad es que si perdiese eso, lo perdería todo el Bernabéu. Esa exigencia que castiga al jugador cansado, impreciso, nervioso y caro (que suele coincidir) que no vemos con el jugador entregado, feliz y “de la casa” (que también suele coincidir).

En definitiva, Ramos necesita aliados urgentemente en el centro del campo. Bale tenía pinta de serlo, pero agredió a un hombre y además nunca juega por la izquierda (o quizá por eso).  Mientras sigue el bajón de Cristiano, que solo le da para marcar uno por partido, parece llegado el turno para Asensio y Kovacic. Potencia y ganas de romper líneas de verdad. Algo que se parezca a Marcelo pero por todo el frente. A estas horas, Zidane sospecha que la primavera depende de ello. Puestos a perder, que sea con algo de gracia. Por lo demás, y al margen de los súper poderes de Ramos, se supone que estamos en esto para ver juego, y no solo aéreo.


FOTO: Gerard Julian (Getty)

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