Zidane jugaba muy bien en enero


FOTO: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)

Luego supimos que afrontaba las fiestas y la nutrición en general con mucho cuidado, pero antes solo sabíamos que los partidos de Zinedine Zidane en enero eran algo serio. Aquellas noches frente al Deportivo o el Valencia (grandes entonces), esa zancada, esa constancia y majestuosidad que no hemos vuelto a ver sucedía en enero como pocas veces. Quizá era una sensación de año nuevo o que el frío encendía el mejor Zidane. Descontada la liga y la copa, lo único que quiere el madridismo es que el francés traiga aquellos inviernos, se confirme como buena noticia y se quede cinco o diez años en el banquillo, gane o pierda.

La posmodernidad y el interminable paseíllo de técnicos y tertulianos obliga a tomar esto como un simple accidente, una precipitación de los acontecimientos propia de la montaña rusa blanca o de un pistolero acorralado y con el cargador en mínimos. Hay otra manera de verlo porque su sombra se veía desde hace tiempo y porque será difícil creer que alguien decida destituir a un futbolista de esta talla. Su carrera le endureció la piel y le afinó el juego de tal forma que seguimos viendo al mismo tipo diez años después, un fino todocampista capaz de suplir a Modric si las cosas se ponen extremas en primavera y de dar órdenes incluso a los jefes. Es la vieja distinción entre autoridad y poder lo que queremos que enseñe este caso. 

Y un poco de nostalgia. Los precedentes de otros ilustres invitan a creer que quien ha sido líder y ha jugado en esa posición sabe dirigir a un equipo, que llevar el 10 y llamarse así es un plus y que este señor siente en las carnes cada golpe que sufre el partido, que incluso se ve allí junto a Makelele y Vieira, Raúl y Del Piero. No necesita traducción y muchos datos Zidane para saber qué está pasando y distinguir un jugador de otro. O puede que sí. Los tiempos cambian, esto no lo puede hacer cualquiera, aunque la condición de maestro es para siempre y se forja en días grandes.  A eso se agarra el socio pasados los entrenamientos calurosos de enero en el Bernabéu, harto de los mejores entrenadores del mundo y de jugadores tristes.  

 

“Zidane, un retrato del siglo XXI”  – Douglas Gordon. Música: Mogwai

+ No hay comentarios

Escribe el tuyo